“La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego”

William Butler Yeats

Bastante se ha dicho sobre la educación por ciclos, para muchos resulta ser un modelo educativo mediocre y regular, pues allí solamente asisten “ Los vagos” , “Los lentos”, “los rebeldes” ,“ Los torpes”,” Los incapaces”  entre otros calificativos que bajo mi opinión, solamente resumen el fracaso del sistema educativo colombiano. Dicho de otra manera, el sistema educativo de nuestro país “desecha” y luego juzga a quienes deciden desertar, aquellos que “sobran” como diría la canción de los prisioneros, porque simplemente no encajan en su estructura conservadora y capitalista, que busca homogenizar reprimiendo toda capacidad de pensamiento y liderazgo.

Durante décadas, las escuelas han repetido las mismas fórmulas para educar a nuestros estudiantes, parten de la idea de que todos somos iguales, que nuestro aprendizaje es igual, que debemos desempeñarnos de la misma manera y lo más grave de todo, que nuestras necesidades son las mismas, independientemente que los tiempos sean distintos y las circunstancias sean otras.

La educación por ciclos

La educación por ciclos no solo ha sido víctima de nuestro sistema educativo, adicional a ello, se suman aquellos “vampiros” que se aprovechan de las falencias y la poca importancia que prestan los organismos que controlan la educación en el país, para estafar y enriquecerse a costa de la necesidad de otros, dejando como resultado la deslegitimación de instituciones que realmente buscan mejorar las condiciones educativas de los estudiantes ,ofreciéndoles una educación digna, sin exclusiones de ninguna índole y preparándolos para la vida.

No obstante, a pesar de cualquier dificultad, la educación por ciclos sigue trabajando fuertemente para ser una alternativa de calidad para muchos jóvenes que no han podido adaptarse por diferentes motivos a la educación regular, pero que cuenta con excepcionales talentos. 

Desde mi experiencia como educador de un colegio que cuenta con esta modalidad, puedo dar fé del trabajo honesto que se ha realizado para recuperar la confianza de aquellos estudiantes que les han dicho que “sobran” y he tenido la oportunidad de conocer excelentes seres humanos que solo necesitaban un buen consejo, una oportunidad, un abrazo, alguien que se preocupara por ellos, una voz de aliento, que reconocieran sus talentos, pues la educación, no puede seguir viéndose a través de un número que aprueba o reprueba , por el contrario debe  ser vista como un vehículo transformador y trabajar para crear y difundir una cultura que promueva la dignidad del ser humano, el valor de la familia, la democracia y la convivencia pacífica. 

La escuela escuela debe ser ese espacio donde cambiar vidas y entregarle al mundo personas mejores sea nuestra tarea principal, personas llenas de virtudes, críticas y sensibles de su propia realidad, diferentes y dispuestas a darlo todo para mostrar sus grandes talentos. De nada nos sirve saber hacer si no transformamos para saber ser.

Hector Salcedo.